- “Fue como un tsunami, una ola negra de lodo que entró de manera muy violenta”, narró Lorenzo Rivas
- Lo más urgente es la dotación de herramientas para que la gente pueda entrar a su casa, aseguró
Las cuatro parroquias de la ciudad de Poza Rica, Veracruz, también terminaron devastadas como consecuencia del desbordamiento del río Cazones, reveló Lorenzo Rivas Fuentes, vocero de la Diócesis de Papantla.
Señaló que la iglesia de María Inmaculada de la que es responsable, además de las erigidas en honor al Espíritu Santo, a la Divina Providencia y a San Judas Tadeo, sufrieron importantes daños; sin embargo, por ahora se suman con sus vecinos a lo que se le denomina como “la segunda tragedia”, una etapa destinada a la limpieza y el rescate de lo que sirve, en la que se han percatado que además de víveres y prendas de vestir, la gente requiere urgentemente herramientas para remover escombros, tales como picos, palas, carretillas y botas de hule.

Explicó que debido a que aún hay vehículos obstruyendo los accesos principales de las viviendas, las familias se han visto en la necesidad de romper las paredes de éstas para ingresar y comenzar el aseo de los inmuebles.
Recordó que el agua y el lodo en pocos minutos cubrió las casas de dos plantas, lo que generó pérdidas humanas y materiales, ya que varias familias no pudieron salir de sus hogares. Expuso que lo que a ellos les salvó la vida fue justamente escuchar la alarma que se emitió desde Pemex, de la que tienen claro que cuando la hacer sonar es porque tienen que desalojar de inmediato sus hogares.
“Fue una cosa espantosa, fue como un tsunami, una ola negra de lodo que entró de manera muy violenta, no dio tiempo de nada, yo vi que la gente huía despavorida, gritando que venía el río, fue una jornada muy complicada y dolorosa”, narró.

Por otro lado, Rivas Fuentes agradeció el apoyo de la gente que se ha desprendido de lo propio para compartirlo durante estos días; la solidaridad que se ha experimentado entre los ciudadanos es impresionante, añadió el vocero de la Diócesis de Papantla, quien reiteró la invitación para continuar apoyando a las familias damnificadas.
Finalmente, manifestó que como párrocos seguirán ayudando a la población, no sólo en las labores de limpieza, sino también en fortalecerlos en espíritu para sobrellevar esta situación que, sin duda, ha marcado la historia de miles de familias.