Desde que la IA llegó a nosotros, se ha demostrado que cualquier cosa puede ser posible gracias a ella, como hacer hacer fotografías en escenarios únicos hasta imitar voces de cantantes famosos.
Las personas no se esperaban que esto fuera más allá hasta el punto que esta herramienta comenzó a generar imágenes que parecen documentos reales en segundos que van desde comprobantes de pagos hasta pasaportes o verificaciones, poniendo en riesgo los protocolos de seguridad digital.
Ha sido tanta la precisión al imitar distribuciones, tipografías y elementos visuales utilizados por instituciones legítimas, que ha obligado a especialistas en ciberseguridad a advertir sobre los métodos tradicionales basados en fotos podrían quedar obsoletos si no se actualizan de inmediato, como fue el caso de la aplicación Nano Banana Pro de Google, en la que se podía sacar una réplica exacta de pasaportes, generando alarma entre los usuarios que llegaron a utilizarla por el riesgo que implicaba.
Con ello, no solo preocupa la capacidad técnica, sino la facilidad extrema con la que cualquier usuario puede producirlo, elevando el riesgo global y acelerando la necesidad de reforzar los sistemas de verificación antes de que las plataformas enfrenten un problema mayor.