▪️Aseguran que la baja matrícula no refleja la realidad y que aún faltan las inscripciones de último momento.
La incertidumbre ha invadido a familias del preescolar vespertino “Consuelo Vargas de Romero”, del barrio de Chignaulingo, luego de que autoridades educativas les informaran sobre el posible cierre del plantel debido a la baja matrícula para el próximo ciclo escolar.
Madres y padres de familia consideran que la decisión sería anticipada, ya que, aseguran, muchas personas acostumbran inscribir a sus hijos días antes del inicio de clases y aún existe la posibilidad de incrementar el número de alumnos.
Para Adriana Sayago, una de las madres de familia, el turno vespertino representa una necesidad para quienes trabajan y no tienen otra opción para que sus hijos continúen sus estudios.
Explicó que, aunque la comunidad escolar recibió una prórroga para promover el preescolar, sienten que el tiempo es insuficiente y que la escuela merece la oportunidad de demostrar que puede recuperar su matrícula.
“Estamos invitando a más papás para que conozcan la escuela. Mucha gente ni siquiera sabe que existe un preescolar vespertino y queremos que primero tengan esa oportunidad antes de que decidan cerrarlo”, expresó.
Además, relató que en el caso de su hijo, quien presenta hiperactividad, el cambio ha sido evidente desde que ingresó al plantel, por lo que un cierre significaría romper el proceso de adaptación que ha construido con sus maestros y compañeros.
A esta preocupación se suman otras familias como la de Margarita Calzada Tapia, quien destacó el ambiente de aprendizaje que ofrece el plantel y el entusiasmo con el que los niños asisten diariamente a clases. En tanto, Enrique Melgarejo resaltó que el preescolar cuenta con servicio de desayunador, un apoyo importante para padres que permanecen trabajando durante gran parte del día.
Mientras continúa el periodo de inscripciones, las familias mantienen una sola petición: que la Secretaría de Educación Pública permita que el preescolar permanezca abierto y valore no solo el número de alumnos inscritos, sino el impacto que tendría su desaparición para quienes ya encontraron en ese espacio un lugar para aprender y desarrollarse.







